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sábado, 22 de diciembre de 2012

Intenciones terminales

Qué preciosidad de tormenta. Qué silencio. Qué oscuridad.
Qué noche.


El capó del coche ha resultado ser el mejor asiento para disfrutar desde lejos este sonoro castigo de Zeus sobre la nocturna urbe. Aquí, en este descampado eterno, desolador, negro como la boca de un lobo, de mil lobos, como el jazz de Nueva Orleans, como el futuro mío, contemplo cómo el cielo asesina a la ciudad. Es como estar en un cine, un cine con aire puro, con negras encinas que se mecen, olor a tierra mojada y el aire por banda sonora. De cuando en cuando el viento trae consigo un horrísono estruendo, que hace patente la furia de la naturaleza acumulada sobre la raza humana.

Aquí, lejos del halo inquisidor y agobiante de las farolas, en la negrura absoluta, la humedad y el frescor hacen la velada deliciosamente macabra. Tengo que admitir que estoy disfrutando. Ante este espectáculo, me da por remover las miserias que anegan mi escasa humanidad moral.
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Mi alma. Está en un tupperware sin rótulo, desbordado de pena, manchado de fracaso y con olor a lamentos, en el fondo del frigo, detrás de medio limón podrido y una vieja lata de cerveza con manchas de óxido. No he conseguido hacerlo bien. Se acaba el paro y sigo sin trabajo.Toda una vida entera he seguido esos estúpidos patrones, receta del triunfo, pautas marcadas para los afortunados capaces de seguirlas, para ser hombres y mujeres de provecho, apología de la nueva era, la sociedad preparada, el siglo veintiuno. El homo requetesapiens.

Durante años me lo creí, y lo que es peor, me lo curré. Años en que amanecía a las seis de la mañana para llegar en hora a ese maldito y distante colegio, donde los ladrones con sotana curas reclamaban los diezmos con impecable puntualidad mensual. La escuela de idiomas era dueña de mis fatigadas tardes, donde aprendí a dormir en inverosímiles  posiciones -muy incómodas- durante fugaces períodos de tiempo... los recreos. De vuelta en el bus de las mil, hacía los quebrados que tenía por deberes, narcótico infalible para que me acabara despertando el conductor en las cocheras. Y así iba, andando de noche por el frío pueblo, con una mochila a la espalda, de cien toneladas, llena de libracos, esperanza y distracción, soñando con cumplir años y prosperar. Iba a ser guapo, listo, fuerte, exitoso, respetado y querido, tendría una mujer envidiable y un cochazo imponente, y no abriría un libro de estudio nunca más.

Pero aquí estoy. Décadas de estudios y esfuerzos, y ahora... Sólo en la oscuridad, sobre el capó de un utilitario a medio pagar, con un agujero en el alma y otro en la cuenta corriente, apestando a garrafa, cigarrillo en mano y con barba de una semana. Detrás se intuyen las roderas en el barro, huellas de mi navío, que por la mañana habrá borrado la lluvia en este puto puro parque natural. He llegado por senderos inexistentes, atravesando campiñas, dejándome por el camino los bajos del coche, para llegar a esta colina, en la que, si me muero, tardarán en encontrarme lo que tardo yo en volverme un irreconocible puñado de huesos.


-Creo que eso, ya lo soy en vida.-


Un código de barras, número y letra, un expediente, un par de folios biográficos con foto con cara de bueno  y fecha reactualizada. Fulano, licenciado en mediocridad, políglota en castellano, élfico y gangoso, accionista de todos los bares y con alta disponibilidad para lamer culos por limosnas. Carné de conducir, carne de cañón, fugitivo de casinos. Estado civil: viudo de su viuda.

Si me parte un necesario rayo selecto, el mundo seguirá girando. Habrá una breve esquela triste en algún periódico, a lo sumo medio párrafo que hable de otra víctima de esta asquerosa sociedad agonizante. Indignado o esquirol, o pijo, o perroflauta, o rojo, o facha, o nini, o parado, o becario de mierda. Todas mis vivencias las resumirán a una endeble etiqueta despectiva que me sume, aunque no sea verdad, a cualquier colectivo, susceptible de ser usado como arma arrojadiza por esas putas víboras demagogas que se despedazan por migajas de poder. Pero todo eso, a mí, ya me dará igual.

He vaciado la botella, también la petaca, y ahora chispea. Me vence el sueño. Con ojos entornados, miro con envidia esos furiosos látigos eléctricos que azotan implacablemente las antenas, castigando a los mediocres que habitan ese avispero, y espero que alguno de esos rayos me arranque el alma con violencia y acabe con esta egocéntrica y desafiante autocompasión. Pienso en lo que me he arrastrado para llegar hasta aquí. Que he hecho todo lo que se supone que debía hacer. ¿Qué coño ha fallado?

Y como no lo sé, me pongo a gritar. Me destrozo la garganta, desgañitándome, quemándomela. Y cuando no puedo gritar más, me doblo, y rompo a llorar de rabia. Y de impotencia, y de fracaso. Empapado, rompo a llorar, sin callarme, sin ocultarlo, sin saber cómo pueden caber tantísimos gritos en un solo pecho. Rompo a llorar, ahora que la lluvia disimula mi llanto y lo funde con el paisaje. Rompo a llorar, porque es lo único que puedo hacer por aliviarme. Porque este hoy, se acabará mañana, y mañana tendré que volver a ser el hombre que no he sido hoy, porque es lo que se espera de mí, lo que me toca ser. Y mañana... será otro día. Otro día más.
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O quizás... quizás mañana ya no.
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domingo, 22 de mayo de 2011

Anacronismo sapiens

Cuando todo tú estás fuera de lugar, de época, de ánimo... y vienen más.


 Un domingo pareció
Buen día para nacer
Y cuando al mundo llegó
Sonriente padre exclamó
"El futuro se ha de comer"
.
Entraban ya los ochenta
Pelos cardados, hombreras
Pulgares en carreteras
Sin multas, riñas ni afrentas
Gente sana, no violenta
Gente risueña y sincera
.
Días de vino y de rosas
De auténtica prosperidad
Días de damas hermosas
De triunfar en cualquier cosa
Días de sol y bondad
.
Y el tiempo avanzó, cambiando
El siglo, incluso el milenio
Agudizando el ingenio
La inocencia machacando
.
Tres décadas se han comido
Esa ilusión, y el destino
Y aunque ya se ha acostumbrado
-Carpe diem resignado-
Es consciente del engaño
Vivido durante años
.
No le importa, él ya es duro
Ya ha vivido, vivió bien
Malvive con el vaivén
De un presente claroscuro
Ignorando ese futuro
Que le rondaba la sien
.
Cuando de pequeñito
Le prometían quimeras
Vida plena y placentera
"Estudiando serás rico"
Y estudió sobremanera
Para ser todo un buen chico
.
Ya no mira el horizonte
No espera ser muy longevo
Pero espera que el relevo
Sea fuerte y sí que afronte
Este destino podrido
Al que va a estar sometido
.
"Niño, yo ya había fracasado
Cuando tú aún no habías llegado
Y gasté mi último aliento
En búsqueda de mi sustento
.
No sé si llegaré a viejo
Por si acaso, te aconsejo:
Sé feliz, quiere a los tuyos
Olvídate del orgullo
Sé bueno, pórtate bien
Si te piden un beso, da cien
Pues cuando toque un domingo
De lluvias y de respingos
Y te acuerdes del pasado
Mirando el suelo mojado
Y te escuches los latidos
Al menos, saber que has querido
A los que a tí te han amado
A los que por tí han vivido
Y que en besos no has ahorrado
Pues cada uno que no das
Te hará echar la vista atrás
Y querrás haberlo dado
.
Hazle caso a este tu tío
El del semblante sombrío
Que aunque sea un insensato
Y también algo inmaduro
Y nada sepa del futuro
De dar besos... sabe un rato"
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A mi sobrinito recién nacido
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martes, 4 de mayo de 2010

Aún recuerdo aquel ayer...

¿Dónde habrá puesto su infancia?

Transformers: Revenge of the Fallen ( Paramount Pictures)

Callado, desapercibido
Soso aparentemente
Iris flotante perdido
Perdido igual que su mente
.
Evitando la atención
Huye del protagonismo
Y de la manifestación
De su propio mimetismo
.
Se acostó siendo aún infante
Se levantó siendo un hombre
Hecho y derecho al instante
Reflejábase en su nombre
.
Atrás quedó en el camino
Su inocencia bien fingida
Nostálgico es su destino
Por la infancia acontecida
.
Ya no juega con muñecos
Ya no vive de ilusión
Ya no riñe con el eco
A gritos por el balcón
.
Hace tiempo que dejó
De leer tantos tebeos
Su padre le aconsejó
De otros libros el hojeo
.
Experto se ha hecho en facturas
Diestro en la calculadora
Que supone una tortura
En nada motivadora
.
¡Si le hubieran avisado
Que crecer sería esto!
IVA simple devengado
IRPF, impuestos...
.
Domiciliación bancaria...
Tanto interés por ciento...
Renta reglamentaria...
Formularios polvorientos...
.
Ese niño que jugaba
A tirarse por la cuesta
A las chapas, a las tabas
Saltándose así la siesta
.
Walkie en mano, amenazaba
Con la invasión de la Tierra
Por sus hordas, que adiestraba
Preparando crueles guerras
.
Cuando no iba derrapando
Con su moto o su camión
Se divertía volando
Aviones en su escuadrón
.
Un Famobil, algún Lego
Un Tente descomunal
Sin saber de videojuegos
Ni de deseo sexual
.
Iba pasando el verano
Iba riendo contento
De vaquero, de romano
Cada día un nuevo cuento
.
Pasábanse así los días
Curso a curso madurando
Olvidó la melodía
De crecer, pero jugando
.
Le pasaron un testigo
-Renombrarse como adulto-
No supo que era un castigo
En la madurez oculto
.
Al mirarle me conmuevo
Viendo que no está sereno
Duda ya de este relevo
Prefiere mejor pisar freno
Pues si sucede de nuevo
Y de otra etapa hay estreno
A predecir yo me atrevo
Nuevas nostalgias veremos
.
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Quantum mutatus ab illo.
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