No se puede acertar siempre
Si hablamos de luchar, pues hablaré
No de escudos, ni de espadas, contaré
De lo que hago, lo mejor que sé:
Escapadas
.
Estaba sólo, en compañía
Quimera nocturna de horroroso día
"Hay que huir" dilucidé, todo estupendo
Pues huyendo
Quizás pudiera ir disminuyendo
Esa apatía
Que era dueña de mis noches, de mis días
De mi tiempo
.
Por no querer hacerle frente al elemento
Vulgarmente mal llamado desamor
Ni al fragor
De los truenos que acompañan al fracaso
De mis pasos
Por la tierra de la luz y del calor
Del buen vino, de la gente su rumor
Que ya extraño
Pues ni falta que me hace, todo un año
Abandonarla
Pa' saber que estar sin ella, me hace daño
Admitiendo que no soy un ermitaño
Aceptarla
Como acepta uno mismo su reflejo
Ya algo añejo
Me confirma la silueta en el espejo
.
Y comprendo
Que ya nunca acertaré, si sigo huyendo
Asombrado
Pues, tres días me han bastado para verlo
Y entenderlo
Que de ella sigo tan enamorado
¡Y que ella aún me quiere a su lado!
.
Y no saberlo
Que de yo haberlo sabido, hubiese dado
Sin pensarlo
A cualquier otro mochilero mi billete
Y le hubiera despedido con banquete
Encantado
De Berlín, nunca en mi vida haber pisado
Y que así otro se empapara con la lluvia
Que diluvia
En hediondos callejones sin salida
Donde todo es comestible, y no hay comida
.
Ni bebida
Que ahogue el lastre que supone la añoranza
-así, en confianza-
De su cuerpo, de su cara, de su risa
¡Y hasta su pena!
Que deprisa se contagia por mis venas
Y me avisa
Con lamento, de una vida circuncisa
Mutilada
Pues le falta un cuerpo entero a esta balada
Y el acorde
Que consiga que una lágrima desborde
.
Así pues, quemo las horas
Por volverme un día a casa, sin demora
Y aunque tarde
Y me esté bien empleado, por cobarde
Esa pasíón
Es mi única esperanza este momento
Así que cuento
Las semanas, con minutos de descuento
Sin lamento
Persiguiendo firmemente la ilusión
De ese avión
Que aterrice mis despojos en su suelo
Pues mi consuelo
Es saber, donde esté ella... allí está el Cielo
.
.
.
Non Terrae Plus Ultra
.


4 comentarios:
A veces la distancia nos permite recalibrar lo que sentimos y ordenar nuestras emociones.
Berlín... estuve el verano pasado.
Diez días.
No me gustó demasiado.
No volveré.
Saludos.
Hola TORO SALVAJE
La distancia es el peor de los aliados, pero yo no lo sabía.
Confirmo que Berlín es deprimente. Eso tampoco lo sabía. Tendré que acostumbrarme, por mi bien.
Un abrazo.
Saber que te quiere te permitirá tomar decisiones.
Besos.
Berlín, manda cojones.. no había otro lugar???... ya queda menos para el regreso... mantén el contacto y no dejes una sola rendija abierta al frío... un abrazo amigo
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