Sentado quieto en la umbría
En la tarde de este día
Vengo un rato barruntando
Sobre el ser y estar, estando
.
Lo que ha sido del destino
El pasado y el presente
Sombra y frío efervescente
Clic sin flash, copa sin vino
.
Poco ha cambiado la vida
De amor no sangran heridas
De nostalgia aún me alimento
Escribiendo a lluvia y viento
Bajo cerezos y guindos
A la luz del Sol me rindo
.
Pocos son los que se paran
En un banco, en la avenida
A ver ramas que se alzan
Y hojas que se suicidan
Sobre el techo de berlinas
Pintadas de rojiblanco
.
Aquí, sentado en el banco
Las veo pasar, divinas
Mil diferentes mujeres
Con sus egos, sus enseres
Sus dardos en la ilusión
De un sufrido corazón
.
Que aunque bien sepa de amar
Poco sabe de elegir
Y se acostumbra a sufrir
Y la mirada esquivar
.
Es más sano contemplar
Ver que al mundo le va bien
Crisis aparte, un edén
Le podríamos llamar
.
Allá un hombre y su mujer
Allá una pareja de ancianos
Y dos jóvenes lozanos
Que se aman, hacen ver
Comiéndose ellos a besos
Obviando al resto del mundo
.
-En mi camisa me hundo
Y huyo como un poseso-
.
No quiero saber de amor
Por eso quizá volví al verso
Porque en el poema inmerso
Jode menos este ardor
.
De mezclar sangre con cuero
De vivir de espectador
De necesitar el calor
Mientras de frío me muero.
.
.
.
Aurea mediocritas
.



