domingo, 29 de marzo de 2009

Salamanca



Espiga tras espiga, el tren avanza
Por campos amarillos serpentea
Y rauda como el tren, mi mente alcanza
Los sueños que me pueblan la azotea

Cruzando la Castilla, voy pensando
Como siempre, en la chica que me tiene
En vilo, mientras la voy recordando
Sonrío por el gozo que me viene

¿Cómo puedo sentirme tan dichoso?
¿Qué significa este afán de enamorarse?
Sentirse dependiente se hace hermoso
Recordando el contacto de abrazarse

Me siento afortunado en gran medida
Querido he sido hasta la saciedad
Jamás dolió tanto una despedida
Ni tan de cerca contemplé felicidad

Abstraído de tal modo en sentimientos
Sin siquiera darme cuenta, ya he llegado
A mi destino, tan sólo en un momento
Sin apenas haber pestañeado

Y después de realizados los quehaceres
Decido patearme Salamanca
Por sorpresa descubriendo los placeres
Del que hablando con la gente no se espanta

Abuelito autóctono que me instruye
De su ciudad, en mi propia cultura
Sin haberlo sabido él, se construye
Un respeto a rendirle en sepultura

Ojalá sea yo como ese abuelo
Que se apiada de tan sórdido turista
Y encontrara, sin buscarlo, mi consuelo
Compartiendo mis memorias de artista

Un amable comentario bastaría
Con puntito de tal desinterés
Para alegrar toda persona el día
Relevando por sonrisas el estrés


Habiendo visto todo en monumentos
Con dolores en los pies de los zapatos
Refugio en el hotel busco, contento
Y merecido descanso gozo un rato

Y habiendo sido bueno en gratitud
Mi amada me compensa con un beso
Que aun siendo virtual, es la virtud
De dejarme descansar hasta el regreso

Nuevo día, nueva cara, hoy no hay sol
En el cielo, mas el mío dentro brilla
Me doy la prisa que se diera un caracol
Recorriendo palmo a palmo mi costilla

Esta noche retornaré a mis andanzas
Buscaré en el firmamento las estrellas
Sin perder, como siempre, la esperanza
De contarlas una a una junto a ella
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