viernes, 2 de diciembre de 2011
El nada fortuito acto de normalización
jueves, 10 de febrero de 2011
Únete
En copa de ron, vil delicia
Recordando lo que ha sido
Convertido en calavera
.
"Descuida, pájaro herido
Hago mío tu lamento
Partícipe soy del tormento
Que mi ser ha conmovido
.
No sé dónde acaba esto
Pero sé cómo ha empezado
Y si es que soy de tu agrado
Únete a mí, ¿Estás dispuesto?"
.
domingo, 6 de febrero de 2011
El hombre se hace viejo muy pronto...
miércoles, 5 de enero de 2011
Carta de Reyes
Que no les dejan trabajar
viernes, 10 de diciembre de 2010
Loading Destructor 2.0
-Sí, es cierto. Pero tú no te pareces al que los va a cobrar.
(Watchmen. Warner/Paramount Pictures) .
viernes, 22 de octubre de 2010
Me cansaré de beber...
lunes, 23 de agosto de 2010
Carnaza subterránea

Autómata adormilado
martes, 6 de julio de 2010
Me levanto queriéndome morir
"Este viaje me va a servir para recuperar la fe" - pensé ingenuamente mientras buscaba la Iglesia de Santiago Apóstol por el casco viejo de Madrid. Ya me hizo torcer el gesto el comentario del sacerdote que me firmaba la credencial de peregrino: "Te invito a que generosamente hagas un donativo mínimo de diez euros". Así lo hice religiosamente, porque no le voy a poner precio a mi fe (fue mi excusa). De haber sabido que me me acordaría de su puta madre hoy sería diez euros menos pobre.
Cinco días y ciento doce kilómetros de ampollas, agujetas, silencio y sudor, aderezados con los alentadores comentarios de algún peregrino malnacido, de la índole de "ay, si hubieras hecho la mili" bastaron para llegar a Santiago de Compostela. El cura que me absolvió de mi corta vida de imperdonables pecados me instó a rezar un Padrenuestro, mientras me invitaba hacer otro generoso donativo, que decidí cambiar por un paquete de Marlboro en el estanco, pues ya empezaba a estar hasta los cojones de sufragarle la pederastia a esa maldita secta de desgraciados.
Miraba estupefacto a los cinco mil retrasados quejumbrosos con los piés a la virulé que abarrotábamos la catedral, entre los cuales me hallaba yo, vitoreando a un oscilante botafumeiro y echando billetes naranjas (!) en el cepillo del sacristán, atentísimo él de no dejarse ni un solo feligrés sin haberle ofrecido su inmensa bolsa llena de hipocresía aterciopelada. El obispo que oficiaba el evento llevaba los ropajes bordados en hilo de oro y pedrería, y fue traído en un coche de alta gama blindado. Yo le buscaba el sentido al voto de pobreza mientras rezaba, pero algo se me escapaba a mi escaso y mal repartido conocimiento.
Viendo que eso de recobrar la fe iba a ser cosa jodida, me dió por abrazar al Santo y pedirle lo mejor para mis allegados. Pero mis allegados no han hecho más que ponerme en duda, darme puñaladas traperas y consejos de mierda gratuitos y obsoletos, mientras me miran de soslayo y susurran lo crápula y desarraigado que soy. A veces consiguen que me dé lástima a mí mismo.
He llegado a la conclusión de que si Dios existe, mira para otro lado. Que puedo estar rodeado de gente pero estoy más sólo que la una. Que nadie va a creerme una palabra, haga yo lo que haga. Que tengo que demostrar lo que soy y valgo constantemente mientras cuatro bastardos lo tienen todo en el nombre de Dios o de la Administración.
Llego a Madrid, y me bajo a tomar unas cañas (sólo, porque nadie me aguanta) y mientras busco un bareto para ver el partido, una caravana de trailers llenos de locazas depiladas y troncos musculados baila al ritmo del chunda-chunda y el éxtasis. Plumas, pelos, coches tuneados de ositos y personas de dudoso género sobre zapatos de medio metro, disfrazados de temática variopinta, circulaban entre la multitud. Hubo una explosión súbita de amor homosexual que llenó de obscenidades el ambiente. Por detrás de la caravana, un grupito de empleados de limpieza con cara de resignación limpiaban los restos de botellón y la tonelada de panfletos reivindicativos esparcidos por el suelo.
Si yo hubiera sido gay, no me enorgullecería estar representado por semejante panorama. Qué deplorable espectáculo, pero por la actitud de la gente, no por el contenido de sus reivindicaciones.
Da pena ver que hay gente partiéndose la cara y pegándose tiros por defender los ideales de un colectivo que lleva dos mil años decojonándose del pueblo bajo la forma de una cruz o de una media luna. Otros reivindican tolerancia mientras son intolerantes con los que no quieren imposiciones sociales. Los gays se meten conmigo, me llaman fascista, aunque yo no me meto con ellos. Pero sigue sin salirme de los cojones pagarle con mis impuestos un cambio de sexo a nadie. ¿Me pagan ellos una noche de putas? Pues eso, que yo también soy persona, coño. Haced lo que queráis, pero dejadme en paz.
Soy creyente, pero la pantomima eclesiástica me sobra. Tampoco me gustan las banderitas arcoiris. Ya no creo en los valores morales, éticos, espirituales ni familiares. La política no hace más que traicionarme, y el tenue patriotismo deportivo al que me aferro me hace dudar de la integridad de mi sensatez.
Este país es una mierda puta, y estoy rodeado de gilipollas que lo gobiernan y subnormales que los defienden. Las alternativas son maldita basura. El futuro da asco, el presente apesta y el pasado es digno de olvidar.
Y yo tampoco soy mejor que todos ellos. Ni peor.
Últimamente también me acuesto queriéndome morir. Aunque no me daré ese gusto.
jueves, 27 de mayo de 2010
Desgaste
lunes, 26 de abril de 2010
Desde la humildad, apuntando
lunes, 12 de abril de 2010
Nada que no cure el tiempo.
jueves, 28 de enero de 2010
Tabula rasa

lunes, 21 de diciembre de 2009
Desafío
Si yo fuera un soberbio.
- Hola, ¿qué tal, guapo? Oye, no tendrás fuego…
- Claro-dice él sacando el mechero- para una rubia tan guapa tengo de todo…
-¿De todo? Vaaaya… qué generosos son algunos, jajaja. Y si te pido una copa, también me invitas, ¿no?
-Buenoooo –exclama él haciendo un aspaviento- ¿No queríais las mujeres igualdad de trato? Pues entonces, creo que me deberías invitar tú a la copa. Es más, ya que me has entrado, deberías pedirme el número, llevarme a casa en tu coche y si te invito a subir, me follas y te vas antes de amanecer. Exijo que ejerzas tu igualdad con el hombre en el terreno de lo social. ¿Cómo lo ves?
- Uyuyuy chico, ya te gustaría… Estás flipando… Mira, ¿ves a ese de ahí?-dice señalando a una versión edulcorada de Steven Seagal, con el pelo corto- A ese sí que me lo llevo a follar y hasta le pongo la cama. Cuando te le parezcas, vuelves, nnnennne.
Sin prestar atención al señalado, él desvía la mirada hacia el frente. Por un momento, finaliza su sonrisa ,y fija su atención en la cabeza de bisonte colgada en la pared. Entrecierra los ojos, haciéndose el interesante, a la vez que le da un sorbo imperceptible a su “gran reserva”. Con un gesto de lo más Clint Eastwood, se enciende un cigarrillo con las cerillas, no con el mechero. El silencio es un arma imbatible, a la que ella se someterá quebrantándolo. Nunca falla. Una pelirroja solitaria lo observa atentamente a unos metros de distancia.
-“Oye, perdona, no quería ser tan grosera –se repliega la rubia- Lo que pasa es que eres muy directo y conmigo no van así las cosas… Ya sabes. Que yo no soy un “putón”, y no me vas a meter en la cama con la primera frase que sueltes. Que para echar un polvo, pues eso, que los tengo a miles, y para eso elijo yo.
-Nada, nada, tranquila, mea culpa. No pretendía meterte en la cama con una frase. Son clichés típicos para incendiar tu vena liberal. Me da igual lo del polvo.
-¿Y si te digo que no me va ese rollo? Que yo soy de pensar que las mujeres estamos genial siendo mujeres. A mí me gusta que me traten como a una reina.
-Pues te diré, que eso también es otro cliché, y que podríamos enzarzarnos en un teatrillo femini-machista, que ambos detestamos. Y sinceramente, a estas horas, o se está follando, o se está durmiendo. Casi te diría que prefiero me dejes acabarme el whisky a gusto.”
Ella, con la boca abierta, se da media vuelta y se vuelve a su grupo de amigas. Él sigue en la barra, mareando el whiskyto de rato en rato, para que se embadurne bien del frío de los hielos. Mientras la pelirroja vecina le estudia furtivamente, él se pone a conversar con el camarero, ajeno completamente a la mirada de odio de la rubia despechada, y las críticas de las arpías adyacentes. Al cabo del rato, la rubia vuelve a pedirse otra copa.
- “¿Eres así de subnormal con todas las tías?- le increpa súbitamente.
- No, con todas no. Sólo con las zorras que buscan un pagafantas para pasar la noche y olvidarse luego de su existencia –alega él, sin dejar de mirar el bisonte.
- Tío, en serio, lo tuyo es muy fuerte. Encima que me acerco a hablarte otra vez, y me llamas zorra en la puta cara… O sea, muy fuerte.”
Entonces, él se gira completamente hacia ella. Se bebe la media copa que quedaba de un sorbo, y taladrándola con sus profundos ojos, hace amago de empezar a hablar. La pelirroja, que se ha acercado discretamente, coge su paquete de tabaco, como pidiéndole un cigarro. Él asiente, permitiéndolo, y volviendo a mirar a la rubia, comienza pausadamente su retahíla.
“Mira, bonita, el retrasado ese al que le pondrías “hasta la cama”, vive en el gimnasio. Seguramente se levante a las ocho, corra una hora, o dos, se tome su batido de proteínas, se vaya a hacer musculación. Después comerá una dieta rica en carbohidratos y luego por la tarde se hará otra sesión de mantenimiento. Quizás más tarde irá al baño a cagar piedras, por las mierdas que se toma, y luego se peinará como Pitingo para venir aquí a que las superficiales como tú le doren la píldora. Luego de intercambiar dos besitos, les pone una excusa para no irse con ellas, porque con tanto anabolizante, no le arrea el pito.”
“Porque no lo niego, está bueno. Y eso le funciona. Pero, ¿sabes qué? Es su kung-fu. Él se pasa las horas subiendo y bajando pesas… y yo… Bueno, yo no creo que sea capaz de levantar ni tu bolso. Porque no me hace falta, linda. Yo he hecho cosas que ese tío no ha visto ni en la tele. Yo he viajado a lugares que seguramente no sepas ni que existan. Yo me he perdido en el espacio y el tiempo. He desafiado al mar, a la tierra, al cielo, a las tormentas, al hambre, al odio, a la enfermedad. Me he reído en la puta cara de la muerte, he atravesado los rincones más sórdidos de este maltrecho planeta, y he aterrizado en la tristeza infinita. He vivido en la ironía, y de cuando en cuando hago escala en la maldad. Me gusta rodearme de silencio, y no me gusta que lo interrumpa nadie... Nadie con palabras sordas, necias y carentes de contenido. Me gusta disfrutar de un susurro oportuno y no de un chillido impertinente bañado en decibelios."
“ No conozco mis límites. Salgo cada noche, tentando a la suerte, a ver si me arrolla un camión, me encuentro con algún valiente que me suelte una manta de hostias y me deje tirado, muerto de frío, en cualquier esquina de esta podrida ciudad. Le planto cara al destino cada vez que cruzo el umbral de mi hogar. No hay emociones que sacien mi hambre de aventuras. Estoy harto de modelitos de revista, y vivo deseando encontrarme una tía con capacidad léxico-semántica suficiente para rebatir esta verborrea, y que se me ponga dura sólo escuchándola hablar. Tus horas de peluquería, tu tanga por encima del vaquero y ese escotazo que llevas, están sobrevalorados en mi mundo. Sobras en mi vida. Ya te puedes largar.”
Como no estaba dispuesto a escuchar la sarta de improperios que seguiría a continuación, se enfunda en su chaqueta, y sale del bar, despidiéndose del camarero. Y mientras saca un cigarrillo del paquete, observa un papelito enfundado en el plástico protector. El papel reza: “Tentador, soberbio y egocéntrico. Que no salga el Sol sin que te bese. Calle Melancolía, antes de que nos baje el whisky. Fdo: una pelirroja cotilla”.
Él descubrió que se pueden ver las salidas del Sol, después de una gran noche en Madrid, si no se tienen compromisos.
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jueves, 13 de noviembre de 2008
Comodín

Soy entregado, pero no tu esclavo
Si me pongo pesado no me hagas caso
Todos somos humanos, al fin y al cabo
Soy invencible, pero no soy de piedra
Aguanto embestidas que toreros no aguantan
El veneno que inyectas en mí no medra
Por eso me sonríen, me bailan, me cantan
Algunos me envidian, otros me rechazan
Absurdos desdenes me lanzan sin parar
Envidia cochina, de cuantos me abrazan
Para poder en mi espalda su puñal clavar
Soy adaptado, pero no tu perrito
Soy tolerante, mas no tu comodín
Tengo dignidad y también me irrito
Si me tocas los huevos, será tu fin
Te quise en su día y tú te reíste
Llamé al amor y encontré una pared
Te toca ser lo que nunca fuiste
Mira por donde, has saltado sin red
No esperabas semejante evasiva
De alguien que nunca dijo que no
De alguien que nunca te miró desde arriba
De alguien que nunca jamás rechazó
Pero mira las vueltas que da la vida
Hoy eres tú quien necesita amor
Hoy eres tú quien vienes herida
Hoy eres tú quien comete el error
Porque aparte de vida también tengo orgullo
Y muchas heridas que cicatrizar
A ver si se calla el molesto murmullo
Que invade la sala al oírme llegar
No es propio de mí, no te lo discuto
Tu cara de sorpresa me hace sonreír
No debo admitirlo, pero disfruto
Nunca creíste verlo venir
Espero que con esto reconsideres
Levantarte de un salto de mi incómoda silla
Me da igual tu soberbia, esperes lo que esperes
Por mí puedes darte la vuelta y tirar millas.


